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| 11/16/2019 11:39:00 AM

Mamá, ¿soy gorda?: cómo abordar el tema de la apariencia física con los hijos

Cuando los niños les preguntan a sus padres, deben contestar. La psicóloga Annie de Acevedo cuenta que no hay que esperar a que sean adolescentes para hablarles de lo físico. Este asunto debe discutirse de forma natural.

Qué hacer si su hijo le pregunta si es gordo Mamá, ¿soy gorda?: cómo abordar el tema de la apariencia física con los hijos Foto: SEMANA

Cuando los hijos buscan respuesta sobre cómo se ven es necesario hablarles y contestarles. Un reciente estudio, hecho en Inglaterra, en el cual participaron 17.000 niños, mostró que dos tercios de las niñas entre 10 y 11 años se sienten “gordas”. Otros estudios también evidencian que una de cada cuatro niñas de 7 años ya ha ensayado una dieta para adelgazar. Estos datos son alarmantes ya que la apariencia física es motivo de gran preocupación de los niños y adolescentes.

Parece ser lo normal que no les gusta ver cómo se ven y que no están muy contentos con su cuerpo y su apariencia. La investigación científica muestra claramente la relación entre una imagen corporal negativa y una baja autoestima, es por esta razón que los padres deben enfrentar esta problemática hablando y comentando de frente con sus hijos las preocupaciones que estos tengan sobre su físico. Es importante no decirles mentiras sobre cómo se ven y más bien preguntarles qué es "gordo" para ellos. ¿Qué significa para ti estar gordo o con sobrepeso? Dependiendo de la respuesta hay que decirles que se habla mucho de la silueta y la gordura en los medios, pero lo importante no es esto sino estar sanos por dentro y por fuera; es decir, sin sobrepeso.

Celebren con sus niños y niñas todo lo que puedan hacer con su cuerpo y no se concentren tanto en cómo luce ese cuerpo. Aquí se puede hacer énfasis en el ejercicio físico y los deportes al aire libre. Los padres tampoco deben hablar excesivamente sobre su peso y sus dietas ni sobre sus preocupaciones sobre su ropa porque inmediatamente el niño va intentar imitar lo que dice y hace el adulto.  Un niño que vive inmerso en una casa donde todo el día este tema del peso y la apariencia personal predomina se preocupará en exceso por su peso y apariencia. 

Las niñas entre 9 y 11 años, son más propensas a sentirse gordas ya que antes y después de la pubertad les sale barriga. El contrapeso se hace mostrándoles cómo están cambiando y cómo seguirá cambiando su cuerpo y comentando lo emocionante que es esta aventura de convertirse en pequeñas mujercitas. Aquí, les aconsejo que expongan a sus niñas a bastante actividad física, puede ser algún deporte, juegos al aire libre o una manualidad que implique que no estén pegadas al internet. Sabemos que en las redes sociales estarán expuestas a cuerpos perfectos que harán que cada día se sientan más inseguras sobre su propia apariencia. De igual manera, no hable en exceso de lo linda y bella que es su hija. Concéntrese en sus destrezas, habilidades, talentos, buenos hábitos y su personalidad emergente. Alabe su apariencia física solo cuando la vea bien arreglada o cuando se haya esmerado en verse linda y bien arreglada con ropa nueva para un evento especial. 

No se debe esperar a que los niños sean adolescentes para hablarles de lo físico. Este debe ser un tema que se discuta en forma muy natural. A los adolescentes se les debe hablar sobre los modelos, que se ven perfectos en las propagandas, pero que en la realidad lo que ven es producto del photoshop y otros arreglos que se pueden hacer con las herramientas tecnológicas.  

Algo que no se puede hacer es burlarse de su físico, o llamarlos por apodos como gordo, flaquis, llantic. Todos esos deben evitarse pues son muy dolorosos y le hacen mucho daño a la autoestima. En la adolescencia, la tendencia es a exagerar cualquier defecto físico, así sea un grano pequeño en la barbilla. Con ellos toca hacer el ejercicio de buscar y resaltar lo que tienen bonito: “Mira tus ojos, son de un color precioso”, “tus manos son finas, muy delgadas”. Hay que enseñarles a agradecer lo que tienen positivo y bello en su cuerpo para no dejarlos caer en la tentación de agrandar cualquier defecto por pequeño que sea.  

Para concluir, los hijos imitan el 90 por ciento de lo que hacen sus padres, por lo tanto todo lo que ustedes hablen sobre sus cuerpos, su peso, las dietas que practican, lo cómodos e incómodos que estén con sus cuerpos y qué tanto valor les dan a la estética, pues eso va a determinar en gran medida la percepción que tenga el niño de su imagen corporal.  Obviamente, la imagen física es muy susceptible de ser criticada. No caigamos en esta trampa y acostumbrémonos a hablar positivamente de la apariencia y de la personalidad de la gente. Muéstrele a sus hijos que hay una belleza interior que merece ser rescatada y contemplada. 

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