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| 2/27/2019 5:19:00 PM

"En la ONU o Suiza podríamos consignar los archivos retirados del CNMH": Minga

La decisión "de no colaboración con el Centro Nacional de Memoria Histórica" de 120 organizaciones "por la falta de imparcialidad de Darío Acevedo" tienen encendidas las alarmas. SEMANA habló con Diana Sánchez sobre el retroceso que sufre la construcción de memoria en Colombia.

Minga explican porque retirarán archivos del Centro Nacional de Memoria Histórica Foto: Jesús Abad Colorado Foto: Archivo particular

SEMANA: ¿Cuáles son los riesgos que a su juicio acarrea el aterrizaje de Darío Acevedo como director del Centro Nacional de Memoria Histórica?

Diana Sánchez: Son varios pero en resumen: nos preocupa la negación del conflicto y que la información que va a tener en su poder pueda ser utilizada de manera antiética o de mala fe. Desde hace años varias organizaciones aceptamos la invitación de suministrarle a esa entidad los archivos que recogimos de contexto sobre el conflicto. Entonces, si el director no cree que haya sido así, perdimos el tiempo. ¿La razón? su visión da a entender que a su juicio el material ni es válido ni legítimo. Ahora, la dirigencia del Centro Democrático, fundamentalistas e ideologizada, está arrasando con todo. Es más, para nosotros no tienen un enfoque de derechos humanos y menos de defensa de las víctimas.

SEMANA: ¿No es una decisión muy drástica? ¿No sería mejor dejarlo trabajar?

D. S.: No porque este no ha sido un proceso fácil. Cuando nos propusieron hacer una alianza para trabajar los archivos algunas personas del equipo dijeron que no. No sabíamos qué iba a pasar con esos archivos. Sin embargo, a la vez era un reto interesante. Lograr funcionar la memoria no institucional como la nuestra con la memoria institucional, generaría mucha legitimidad. Pero ahora parece que todo ese trabajo se perdió. 

"En la ONU o Suiza podríamos consignar los archivos retirados del CNMH"

SEMANA: ¿Cuántas víctimas representan las 120 organizaciones que -esta semana- firmaron la carta ratificando su decisión de retirar los archivos?

D. S.: Es imposible decirlo. Pero vea, son más de 300 organizaciones las que le han entregado archivos al Centro Nacional de Memoria Histórica. Nosotros, como Minga por ejemplo, pusimos a su disposición 25 años de información. En estos años la entidad logró acercarse como nunca a los territorios para poder reconstruir memoria. Eso sí, mucha de esa información está sistematizada pero eso no quiere decir que haya sido intervenida. De hecho, en algunos casos, solo se ordenó. 

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SEMANA: ¿Es decir, hay mucha información en bruto?

D. S.: Sí. En nuestro caso los archivos están en una bodega que alquilamos. Allí todo está ordenado cronológicamente en cajas que se conservan con todos los criterios archivísticos. Toda esa información está ordenada y lista para consulta.

SEMANA.: ¿Fue unánime la decisión de retirar los archivos?

D. S.: Desde el año pasado cuando salió el nombre del primer candidato todos reaccionamos. Pacheco fue el primero que se cayó y luego se postuló el nombre de Vicente Torrijos que tenía un perfil similar. Con esos antecedentes nos juntamos y nos preguntamos, ¿qué vamos a hacer? Alcanzamos a creer que el presidente iba a rectificar y poner a una persona de su ideología pero no que iba a insistir en alguien que niega el conflicto. Incluso, ni Torrijos tenía esa posición. La llegada de Acevedo prendió todas las alarmas. Por eso cuando lo ratificaron decidimos retirar todos los archivos porque no vemos ninguna garantía. Vea, todos los funcionarios de este Gobierno dicen que no van a tocar el acuerdo de paz, que todo se va a mantener y en la práctica pasa todo lo contrario. Todos tienen una doble agenda. Una con la que simulan actuar democráticamente, pero en la práctica cambian todo. 

"La llegada de Acevedo prendió todas las alarmas. Por eso cuando lo ratificaron decidimos retirar todos los archivos porque no vemos ninguna garantía".

SEMANA: Pero retirar los archivos no será fácil... 

D. S.: Claro. Primero, es mucha información y, segundo, hay unas actas de entendimientos y convenios firmados. Además, según entiendo, la Jurisdicción Especial de Paz intervino o también va a intervenir ese material. Esta semana tenemos una reunión para ver cómo se va a trabajar en esa ruta jurídica. Bueno, también es cierto que no podemos retirar esos archivos y traerlos para las organizaciones. Vamos a buscar una alternativa como una institución o plataforma internacional como la ONU o Suiza. Creemos que ellos podrían conservar esa información. Lo que sí es claro, sin embargo, es que la documentación es nuestra.  

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SEMANA: ¿Pero el material que ya se intervino está protegido?  

D. S.: Sí, se supone que sí. Lo que nos dicen es que está protegido. Todos esos archivos tienen una trazabilidad, o sea una cadena de custodia. Eso es un manejo de la información durante todo el tiempo que lo tenga el CNMH. Eso le da un carácter reservado. Solo ellos la pueden usar. Nadie puede intervenir. Lo que vamos a tratar de hacer es que esa cadena de custodia se mantenga porque detrás de ello hay convenio jurídico. Por ejemplo, el magistrado Gustavo Salazar pidió copia de todos estos archivos pero cuando se los iban a mandar se dieron cuenta que no es tan fácil. 

SEMANA: ¿No han pensado en la Comisión de la Verdad como una instancia donde depositar los archivos?

D. S.: También puede ser una posibilidad. Por ahora, sin embargo, apenas estamos evaluando salidas legales. Hay varias alternativas, pero lo que no podemos perder de vista es que así al Centro Nacional de Memoria Histórica le queden dos años de trabajo, se convertirá en el Museo de la Memoria. Todo lo que ellos tienen, es decir esta documentación, irá a parar allá. 

SEMANA: ¿Los han buscado del CNMH?

D. S.: No tenemos comunicación. Hemos leído en redes sociales, los trinos y la carta que Darío Acevedo le respondió a Francisco de Roux diciéndole que hay que tener confianza que todo va a salir bien, que no era necesario retirar. Sin embargo, nosotros no tenemos confianza. No nos han llamado y es muy posible que si sucede, tampoco atendamos el llamado.

SEMANA: ¿Qué información le entregaron ustedes al CNMH?

D. S.: Nosotros arrancamos en una sola región. Como Minga tiene como 26 años, tenemos mucha información de todos estos años. Los documentos son variados porque es una organización que hace un trabajo integral. Hacemos litigio, llevamos casos por violación a derechos humanos como masacres, asesinatos, desplazamientos o desapariciones. Solo esa área tiene un volumen de información abultado. Para ponerle un solo ejemplo: durante la intervención paramilitar en el Catatumbo entre 1999 y 2004 hubo una permanente interlocución con el Gobierno manifestando situaciones críticas. Hicimos alertas tempranas, acciones urgentes y denuncias sobre casos concretos. Esa información tiene nombres, fechas, sitios y posibles autores. Tenemos información muy importante de reparación y de acciones populares, en la Gabarra y Filogringo, por desplazamiento forzado. 

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SEMANA.: ¿Y del otro?

D. S.: Hemos hecho un acompañamiento a las organizaciones sociales y de base donde hicimos misiones humanitarias. Íbamos con el Ministerio del Interior y la Defensoría, por ejemplo, y de regreso hacíamos un documento, lo más cualificado posible, donde poníamos los hechos, las principales violaciones, los riesgos, las alertas o derechos afectados. Todo eso está en documentos físicos y digitales. Hay una diversidad de información en todo lo que ha acontecido desde nuestro actuar en esos años de trabajo en el Catatumbo. 

"Esta coyuntura también es un pretexto para juntarnos y no dejar que se nos vaya entre las manos lo que parcialmente hemos logrado".

SEMANA: ¿En los territorios la gente siente la misma desconfianza que las organizaciones?

D. S.: Es peor. Sin embargo, eso depende de la región y los grupos de organizaciones. Hay zonas donde el CNMH entró sin problema a hacer la documentación como ocurre con el informe Basta ya. Mucha gente que se quedó muda, no querían saber nada, hablar con nadie. De hecho, desde 2008 en Tibú se hizo un ejercicio muy interesante con madres de muchachos víctimas que creían que sus hijos eran malos. No hablaban de ellos porque sentían que era una vergüenza o un complejo. Cuando se comenzó a narrar, ellas se fueron soltando hasta entender que sus hijos no tenían por qué ser asesinatos. Este proceso llegó hasta el CNMH porque nosotros conseguimos acercar a los trabajadores expalmeros del sur de Cesar en Santander con las víctimas. Fue todo un tema de reconstrucción de memoria. Es decir, también hemos sido puentes o facilitadores. Por eso digo que el CNMH si logró conquistar a mucha gente que guardaba silencio. Ahora, sin embargo, muchos no quieren entregar información porque tienen miedo y desconfianza. 

SEMANA: ¿La decisión del presidente de pedirles la renuncia a los directores del Museo Nacional y Archivo General de la Nación alimenta más esa desconfianza?

D. S.: Por supuesto. Con este Gobierno va a ser muy difícil tener confianza en cualquier cosa. A ninguno de los funcionarios que están en los temas de derechos humanos, paz, memoria o víctimas les tenemos confianza. Todos tienen una doble agenda. Ellos hablan de dientes para afuera. Por la presión internacional dicen que respetan la participación o que no hará trizas el acuerdo de paz, pero puedo nombrar ya varios funcionarios que reflejan que todo eso es mentira. 

SEMANA.: ¿Quiénes?

D. S.: El director de derechos humanos del Ministerio del Interior. Él era un hombre que estaba impedido ética y temáticamente para ocupar ese cargo. ¿Por qué? ese espacio lo ayudó a construir la sociedad a finales de los 80. Siempre se buscó que fuera una dirección diversa, que recogiera las mayores visiones donde todo el mundo cupiera. Así se venía trabajando. Sin embargo, el señor que acaba de renunciar era un hombre misógino, fundamentalista, cristiano fervoroso, que trabajaba a partir de la fe cristiana y odia a la población LGBTI. No tiene experticia en DDHH. Vea también el Plan Acción Oportuna que se creó para proteger a los líderes sociales, quedó en manos de militares. Llevamos 20 años luchando para que el enfoque de prevención, garantías, investigación y protección sea con orientación de derechos humanos y ahora estamos de nuevo con lo militar. Hemos perdido 20 años de vida. 

SEMANA.: Además de retirar los archivos, ¿qué más van a hacer?

D. S.: Vamos a seguir luchando para construir la memoria así sea desde espacios alternativos. Esta coyuntura también es un pretexto para juntarnos y no dejar que se nos vaya entre las manos lo que parcialmente hemos logrado. Falta mucho, pero va a ser la lucha durante los próximos cuatro años. 

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