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| 6/23/2018 7:00:00 PM

El detrás de cámaras del almuerzo entre Duque y la rama judicial

Detrás de cámaras del almuerzo con el presidente electo, Iván Duque, convocado por el procurador general para que las cabezas de la rama judicial limaran asperezas en medio de la turbulencia. La suerte que corra la JEP en el Senado indicará si el menú tuvo efectos prácticos.

Iván Duque se reune con los poderosos de la rama judicial El nuevo gobierno aceptó reunirse en el último piso del edificio de la Procuraduría con las cabezas de las altas cortes y los jefes de los entes de control. Superada la tensión inicial, el almuerzo transcurrió en tono cordial y hasta hubo apuntes de camaradería.

Exactamente a la misma hora en que Lionel Messi y otros 10 jugadores de la selección argentina sucumbían 3 a 0 ante Croacia en el Mundial de Rusia, las 11 cabezas de la Justicia colombiana se reunían frente a frente en un salón reservado para tratar de zanjar sus discordias con un método distinto al de las patadas.

El procurador Fernando Carrillo tuvo la idea de convocar a un “almuerzo informal”. Pero había dos problemas: algunos de los citados se cambiarían de acera si vieran venir a otro para evitar encontrarse, y en la última semana las diferencias que los separan se habían exacerbado.

Los presidentes de las altas cortes habían escuchado con preocupación la idea del candidato Iván Duque de reformar la arquitectura judicial del país al fusionarla en una supercorte. Y ya no como candidato, sino como presidente electo, y, aún sin posesionarse, pidió a su bancada no votar la ley de procedimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz, una herramienta que los magistrados de la justicia transicional suplican expedir cuanto antes para poder trabajar.

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También se habían cruzado dardos el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, y la presidenta de la JEP, Patricia Linares, por cuenta del controvertido proceso de extradición del ex jefe guerrillero Jesús Santrinch. Así mismo, el Centro Democrático, bancada del presidente electo, por medio de la senadora Paloma Valencia, acababa de asegurar que la Corte Suprema de Justicia preparaba una represalia contra el jefe de ese partido, el expresidente Uribe. Ante eso, la corporación calificó esa afirmación de “irresponsable e irrespetuosa”. Por si todo ello fuera poco, también arreciaban críticas desde varios sectores contra la Corte Constitucional porque al cabo de medio año no ha evacuado el análisis de la ley estatutaria de la Jurisdicción para la Paz, argumento en el que se ampara el uribismo para abstenerse de votar la ley de procedimiento de la JEP. En síntesis, reunir en un almuerzo a todas esas personalidades parecía una tarea improbable.

Aun así, uno a uno, fueron llegando al piso 25 de la sede principal de la Procuraduría, en el centro de Bogotá. Primero arribó el contralor Edgardo Maya, a las 12:30, y tras él los presidentes de las cortes y el fiscal. Por último, llegó el nuevo gobierno electo, sobre la 1 de la tarde. Luego de una foto conjunta en el vestíbulo, los 11 comensales pasaron al salón reservado. Había una pequeña mesa redonda perfectamente organizada, con una vista magnífica de la capital. La tarjeta del menú ofrecido traía –como plato fuerte– una opción inquietante para la ocasión: “arroz salvaje”.

Mientras dos meseros servían agua y vino, abajo, en la plazoleta exterior del edificio, la gente se agolpaba frente a una pantalla gigante instalada por orden de Carrillo desde que empezó el Mundial de fútbol. Los gritos de la gente llegaban hasta el recinto e interrumpían de cuando en cuando. El anfitrión se ocupó de revisar su teléfono e informar a los invitados las incidencias más importantes del partido, incluyendo uno a uno los goles con que Croacia humilló a Argentina. El telón futbolero aligeró el ambiente tenso. El presidente Duque comentó que tenía un drama en su casa porque su pequeño hijo Matías es hincha de la Albiceleste y estaba sufriendo mucho.

Duque aseguró que discutirá con su bancada el lío en que se halla la JEP, pero advirtió que no podría contralar a cada congresista. 

Luego de una introducción breve del procurador y de un saludo de agradecimiento de Duque por la invitación, la charla avanzó directo hacia los temas espinosos. La presidenta de la JEP pidió la palabra para dirigirse al nuevo gobierno. Más de uno creyó que empezaría una discusión altisonante. Pero Linares, con buen tacto, felicitó a Duque y destacó que a la Vicepresidencia llegara por primera vez una mujer. Ramírez recibió el gesto con agrado y devolvió atenciones. Las dos mujeres en cargos más altos del Estado no se conocían personalmente.

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Tras el guiño, la magistrada fue a lo suyo: planteó reclamos por la instrucción de Duque de empantanar el trámite de la ley de procedimiento en el Congreso, y consideró una contradicción que el Centro Democrático hablara de impunidad a favor de los exguerrilleros de las Farc, al mismo tiempo que se empeña en poner trabas al tribunal que debe juzgarlos. La magistrada invitó a Duque a la JEP y le pidió bajar la guardia frente a los magistrados que integran esa corte. “Pero lo hizo con una exposición de gran altura, buenos argumentos y en tono apropiado”, dice uno de los comensales.

Ante esto, Duque le respondió en la misma forma. El presidente electo señaló lo mismo que le había dicho al presidente Santos una hora atrás en su primera visita a la Casa de Nariño: que no era conveniente sacar esa ley sin que la Corte Constitucional se hubiese pronunciado sobre la legalidad de norma estatutaria de la JEP. Intervino entonces el magistrado Alejandro Linares y dejó claro que una ley no dependía de la otra y, por lo tanto, el argumento carecía de fundamento. Al poco rato la Corte Constitucional produjo un comunicado para afirmar lo mismo. Frente al punto, Duque aseguró que el fin de semana discutiría el asunto con sus asesores y con su bancada, aunque advirtió que no podía controlar a cada uno de esos congresistas. La semana entrante, según lo que ocurra en el Senado con la ley de procedimiento de la JEP, se sabrá si el almuerzo tuvo efectos prácticos.

Además, el presidente electo manifestó lo que muchos anticipan será la exigencia del uribismo para dar luz verde en el Congreso: que la JEP contemple una sala especializada para integrantes de la fuerza pública. La propuesta no será fácil de digerir, pues requeriría redefinir la Jurisdicción para la Paz cuando apenas se intenta ponerla a andar.

A su turno, el fiscal Martínez señaló que efectivamente se requiere una reforma de fondo en la rama, pero advirtió que a buen ritmo eso puede tardar un par de años, por lo que pidió que en simultáneo apunten a “victorias tempranas”.

El tema Santrich también quedó sobre el mantel. El presidente de la Corte Constitucional aseguró que la semana entrante su corporación desatará el conflicto de jurisdicciones que tiene enfrentada a la Fiscalía con el Tribunal para la Paz. Hablaron también del revolcón en la justicia. Duque aseguró que no habría revocatoria de magistrados ni nada por el estilo, e incluso señaló que nunca impondría la idea de la supercorte y que los ajustes a la rama serán consensuados. “Paz institucional”, dijeron.

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Aunque probablemente a todos se les cruzó por la mente un nombre (Álvaro Uribe), nadie lo mencionó en el almuerzo. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, José Luis Barceló, quien tiene en su despacho uno de los expedientes contra el exmandatario, trajo a colación el peligro virulento de las redes sociales y le pidió a Duque construir una relación de entendimiento “basada en información real”. El próximo primer mandatario se comprometió a ello y además le solicitó a los presentes hacer un frente conjunto y eficaz contra la corrupción.

A su turno, el fiscal Martínez señaló que efectivamente se requiere una reforma de fondo en la rama, pero advirtió que a buen ritmo eso puede tardar un par de años, por lo que pidió que en simultáneo apunten a “victorias tempranas”. Es decir, ajustes concretos que mejoren el acceso de los ciudadanos a la justicia. El fiscal, además, le ofreció “un consejo gratis” a Duque: poner un verdadero gerente en la Sociedad de Activos Especiales, pues según él en ese ente duerme una fortuna que bien administrada podría ser una gran fuente de financiación de la rama judicial.

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También hubo espacio para las bromas. Al servir el jamón serrano se comentó que el procurador lo había traído de su reciente viaje por Europa, y alguien anotó “ojalá con todos los sellos del Invima”, pues entre los comensales estaban los principales entes de control. En otro momento, Duque resaltó que Néstor Humberto Martínez era el colombiano que había llegado más alto en el Departamento Legal del BID por lo que era un modelo para los abogados del país. Y el magistrado Linares agregó en tono jocoso, “Así es, es mi profesor de manzanilla y de derecho”.

Concluido el postre –fresas al vodka– la discusión se alargó y fueron necesarias varias rondas de café para llegar al fin del encuentro. El alargue de la charla obligó al procurador Carrillo, al viceprocurador Juan Carlos Cortés y al magistrado Alejandro Linares a reprogramar el vuelo que tenían reservado para San Andrés. El almuerzo, planeado inicialmente para una hora, se extendió por casi tres. Al salir, varios comensales llamaron la atención sobre los cuadros con firmas de reconocidos artistas que decoraban las paredes. “No crean que es la colección privada de Carrillo”, dijo el viceprocurador, quien explicó que eran piezas entregadas en comodato por el Museo de Arte Moderno de Bogotá. “Bueno, como sea es mejor que los cuadros de santos que tenía el procurador Ordóñez”, dijo el contralor Maya antes de marcharse.

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